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El ciclo de vida de una lata de bebida de acero

01-10-2018

Estamos tan acostumbrados a ella que apenas la percibimos: la lata de bebida de acero. Solo en Alemania aterrizan en los mostradores miles de millones de latas cada año. ¿Cómo pueden ser estas cifras posibles? ¿Qué se esconde detrás? Y, ¿cómo se consigue fabricar un producto día a día no solo con una elevada calidad, sino también de forma sostenible y con un uso eficiente de los recursos? Os ofrecemos una visión de las fases más importantes de la «vida» de una lata de bebida de acero, incluidas las cifras y los hechos más importantes que rodean al popular y robusto recipiente de hojalata.

El ciclo de vida de una lata de bebida de aceroLa vida de la lata de bebida empieza, por ejemplo, en la acería de oxígeno de thyssenkrupp Steel Europe, en Duisburgo: en el alto horno se obtiene arrabio líquido a temperaturas altísimas a partir de minerales de hierro, carbón de coque, fundentes, como la caliza, y reductores, como el carbón, el aceite o el gas. En la planta siderúrgica se agrega y se funde chatarra de acero, lo que ofrece la ventaja de reducir la temperatura hasta el nivel necesario para la fabricación de acero, de unos 1600 °C, que es exactamente el valor óptimo para fabricar acero bruto a partir de arrabio. Este es el producto de partida para la cinta laminada en caliente, que se envía para su procesamiento posterior al único fabricante de acero para envases de Alemania: thyssenkrupp Rasselstein GmbH, de Andernach.

En esta planta, thyssenkrupp fabrica chapa fina laminada en frío a partir de la cinta laminada en caliente, que luego se suministra estañada para fabricar latas de bebida. Este material, también conocido como hojalata o acero para envases, llega en forma de cinta enrollada (bobina) a los fabricantes de latas de bebida.

Benjamin Liebscher es ingeniero de desarrollo para tecnologías de aplicación en thyssenkrupp Rasselstein GmbH y conoce el proceso de fabricación de las latas de bebida de acero en detalle: “Gracias a décadas de desarrollo, la hojalata de hoy en día es un material de alta tecnología, cuyas propiedades especiales no se aprecian inmediatamente. Las latas de bebida de acero son, entre otras cosas, opacas, herméticas al aire, estables y fácilmente apilables, y todo esto con unas paredes laterales de solo 65 µ, ¡más finas que un cabello humano!”.

Una lata de bebida de acero de 0,33 litros pesa hoy en día solo 19 gramos, más de un tercio menos que en 1985. Aprovechando su larga experiencia como proveedor de acero para envases DWI para latas de bebida, thyssenkrupp ofrece una alta calidad del producto con un consumo de recursos reducido. El desarrollo de nuevas calidades del material, así como la investigación continua sobre los procesos de fabricación permiten que el acero sea pionero en materia de sostenibilidad. Cada nueva lata de bebida de acero que se fabrica contiene una proporción de chatarra de acero reciclada, por lo que una tonelada de chatarra de acero utilizada ahorra alrededor de una tonelada de emisiones de CO2.

Además, para lograr una gran eficiencia en la cadena de valor, thyssenkrupp se asegura de que el material aporte requisitos óptimos a la lata de bebida para su procesamiento posterior: un grado de pureza más alto del acero permite una excelente ductilidad del material y una minimización de los residuos en el procesamiento posterior. Además, las propiedades superficiales optimizadas a nivel tribológico y las condiciones de fricción favorecen el proceso de fabricación posterior de las latas de bebida de acero, cuidando así las máquinas y herramientas empleadas.

El ciclo de vida de una lata de bebida de acero

En la fase siguiente, el fabricante de envases produce la lata de bebida DWI de dos partes, principalmente en los tamaños de 330 y 500 ml. DWI significa drawn and wall-ironed y describe el proceso de fabricación.

En un primer paso, las copas troqueladas a partir de la bobina se sujetan con un punzón en una maquina formadora especial llamada "Bodymaker", para después prensarse y estirarse con cuatro anillos de embutición profunda. Dado que el diámetro de los anillos es inferior al de la copa de hojalata, el acero no solo se estira longitudinalmente, sino que también se va haciendo más fino hasta que alcanza el «grosor» deseado, de solo 0,065 milímetros. “Gracias al líquido refrigerante que usamos, el calor producido durante el proceso se evacúa. Además, la superficie de estaño de la hojalata proporciona el efecto lubricante necesario para lograr un rendimiento rápido”, explica Liebscher. Cada minuto se fabrica una media de 250 latas (¡!) en el Bodymaker. Para terminar el proceso de transformación, la base de la lata se prensa en una herramienta con la forma correspondiente para alcanzar la estabilidad deseada gracias al perfil de base en forma de casquete esférico, tan característico. Después del lavado, la pintura y la impresión, la abertura de la lata se estrecha durante el Die-Necking (estrechamiento a troquel). Con esto, la lata ya está casi lista y se puede llenar.

“En los últimos treinta años, la cantidad de acero necesario por lata se ha reducido alrededor de un treinta por ciento. Esto no habría sido posible sin la estrecha colaboración con nuestros compañeros de ingeniería de materiales de la planta de Duisburgo. Juntos desarrollamos nuevas calidades de material y perfeccionamos los procesos de fabricación casi de forma continua. A continuación, estas calidades del acero se pueden probar en un Bodymaker en Andernach en condiciones reales. El potencial del acero como material para envases aún está lejos de agotarse”, asegura Benjamin Liebscher.

El ciclo de vida de una lata de bebida de acero

Después de paletizar, enviar, llenar y cerrar la lata, el contenido ya se puede consumir, una fase de vida muy corta en comparación con lo que ha pasado antes y lo que pasará después. Si la lata se ha vaciado, se dirige al comercio de la chatarra a través de los puntos de retorno y, finalmente, de nuevo a la acería: con ello, se cierra el ciclo. Este ciclo puede repetirse tantas veces como se desee sin que cambien las propiedades del material, lo que convierte al acero para envases en un material permanente. Una tonelada de acero reciclado ahorra alrededor de 1,5 toneladas de mineral de hierro, 0,65 toneladas de carbón de coque y 0,3 toneladas de caliza como materias primas. Así, cada tonelada de acero para envases que se reutiliza y cada lata de bebida de acero reciclada contribuyen a ahorrar recursos limitados.

Es evidente que el ciclo del material en Europa funciona muy bien. El acero es el material de envasado con la mayor tasa de reciclaje y en 2016, el 79.5% fue reciclado en Europa. La capacidad de reciclaje de una sola lata de bebida de acero también es de más del 90 por ciento, por lo que corresponde casi con exactitud a la proporción de acero de los envases en total. Por lo tanto, la lata de bebida prensada junto con otra chatarra de acero llega de nuevo a la acería en algún momento. Naturalmente, una lata no tiene por qué volver a convertirse en otra lata, sino que puede, siempre que así lo quiera el karma, “volver a nacer” como parte de un coche, una bicicleta o la hélice de un barco.

El ciclo de vida de una lata de bebida de acero


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